miércoles, 21 de diciembre de 2011

Voy clavarte mis pupilas como si fueran chinchetas, Claudia.


Mandaré a mis labios de excursión por tus orejas susurrando palabras sin sonido. 

Me volveré mudo, hablándote con las manos que son las que mejor se entienden. 

Pararé el reloj... 

Me importa una mierda la hora que sea. Si es de día o es de noche a nosotros no nos afecta. 
Súbete conmigo a esa montaña rusa donde el ritmo lo marca los latidos de mi corazón. 
Donde tú y yo lo único que tenemos que hacer es dejarnos llevar.
Donde voy a quererte hasta la última letra de tu nombre. Porque eso es lo que me apetece hacer hoy...

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