jueves, 9 de mayo de 2013


Busqué la soledad porque me harté de los que confunden
amabilidad con debilidad, tolerancia con cobardía y
altivez con orgullo.

Busqué la soledad porque me fastidié de luchar con los
adinerados que piensan que el sol, la luna y las estrellas
se levantan desde sus cofres y se instalan en sus bolsillos.
Busqué la soledad porque me cansé de los políticos que
lanzan a los ojos del pueblo polvos dorados y a sus
oídos falsas promesas.

Me harté de los sacerdotes, que dan consejos a otros
y no se aconsejan a sí mismos; y exigen a otros lo
que no se exigen a sí mismos. Busqué las montañas
porque en ellas están el despertar de la primavera
y las aspiraciones del verano; las canciones del otoño
y la fuerza del invierno.

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