sábado, 22 de junio de 2013

Hay miradas que hacen
florecer el jardín.
De repente nos miran y decimos:
Debe estar al venir la primavera.
Pero un anhelo nos impulsa siempre
más allá de las flores: es difícil
conformarse al deseo
que nos fue concedido.
Ahora estamos los dos desencantados:
por fin, amor, llegó
el tiempo de los besos.

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