lunes, 29 de septiembre de 2014

Es difícil ser diferente ante un mundo donde tienes siempre que competir con los demás, donde debes siempre ser el mejor, Dios me ha enseñado que no está mal tener sueños y luchar por ellos, pero no a costa de la felicidad de otros, me ha enseñado que yo puedo luchar por mis sueños e ideales pero el resultado no depende de mí. No importa lo que sucede o lo que hagas, el nunca dejara de amarte, déjate amar por El, no te arrepentirás.

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