lunes, 18 de mayo de 2015

EL HOMBRE HONRADO.

 A cada derecho corresponde un deber. Por ejemplo, al derecho que tiene el niño de ser educado corresponde el deber de los padres de darle una educación. Decía Lacordaire: “el hombre honrado es el que mide su derecho por su deber”.

Los hombres poco honrados solo desean hablar de derechos, de sus propios derechos, pero no desean hablar de sus deberes. Me atrevería a decir que separar los derechos de los deberes es la causa principal de los males sociales. Una nación sólo será justa, próspera y pacífica si los ciudadanos saben exigir sus derechos y cumplir sus deberes. Cuando sólo se exigen derechos la convivencia corre el peligro de bloquearse.

Como afirma Santo Padre (Evangelii Gaudium”, 257.
“Los creyentes nos sentimos cerca también de quienes, no reconociéndose parte de alguna tradición religiosa, buscan sinceramente la verdad, la bondad y la belleza, que para nosotros tienen su máxima expresión y su fuente en Dios. Los percibimos como preciosos aliados en el empeño por la defensa de la dignidad humana, en la construcción de una convivencia pacífica entre los pueblos y en la custodia de lo creado”..

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