domingo, 28 de junio de 2015

Echo de menos tantos sitios como personas. Incluso echo de menos sitios que me recuerdan a personas, aunque a veces no quiera recordar a personas que me llevaron a ciertos sitios. Porque también echo de menos cosas que antes me pertenecían, cosas que en el fondo, tampoco llegaron a ser mías. Por cosas incluso podría decir corazones, pero estaría feo poseer algo que necesita más a su dueño que a un desconocido. Al final echo de menos tanto que comienzo a echar de más otras tantas tonterías que no me llenan. En el fondo, por mucho que cueste reconocerlo, la vida es como un puzzle al que siempre le faltará alguna que otra pieza por encajar.
"...el sufrimiento durará poco tiempo. Sé fiel hasta la muerte y Yo te daré la corona de la vida" (Ap 2, 11).

domingo, 7 de junio de 2015

EL VERDADERO HÉROE es:
Quien emprende, con ilusión y cierto riesgo, un pequeño negocio, que le quita el sueño… y propicia que otros trabajen.
Quien dedica parte de su tiempo a servir a los demás como concejal de su pueblo.
Quien, ya con su titulación, continúa estudiando -sin exámenes a la vista- para estar a la última y poder desempeñar mejor su labor.
Quien atiende con delicadeza y comprensión a un paciente… a veces impaciente. o inquieto.
Quien ayuda a un alumno con problemas, aunque se ha cumplido la hora
Quien se ofrece como voluntario y se entrega a una causa en la que ganamos todos.
Quien se hace donante. Y descubre cuánto recibe quien da…
Quien acompaña a ese hijo que aún “pelea” con los libros… que debería haber mirado antes. O que necesita un gesto de ánimo y solidaridad. Ya sabéis que hay veces en que en casa todos -he dicho todos- estamos de exámenes..
Quien escucha a los mayores… incluso si alguna vez uno se repite. Víspera de nuestros días.
Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.
Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.
Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.