domingo, 28 de junio de 2015

Echo de menos tantos sitios como personas. Incluso echo de menos sitios que me recuerdan a personas, aunque a veces no quiera recordar a personas que me llevaron a ciertos sitios. Porque también echo de menos cosas que antes me pertenecían, cosas que en el fondo, tampoco llegaron a ser mías. Por cosas incluso podría decir corazones, pero estaría feo poseer algo que necesita más a su dueño que a un desconocido. Al final echo de menos tanto que comienzo a echar de más otras tantas tonterías que no me llenan. En el fondo, por mucho que cueste reconocerlo, la vida es como un puzzle al que siempre le faltará alguna que otra pieza por encajar.

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